Invisibles y anónimas podemos hacernos clandestinas. Conspirando con razón [...]. Siempre de noche. Alegres. Corriendo por las calles más estrechas, riéndonos por los callejones. Haciendo retumbar nuestra alegría, nuestras ganas de fiesta".

Del libro Las soñadoras







“La desobediencia era una virtud cuando el mundo se 
empeñaba en amordazar cualquier capacidad crítica".

Del libro Las soñadoras






 “La velocidad parecía hipnotizar a los conductores, 
volviéndolos estúpidos”.

Del libro Las soñadoras





“Es necesario dejar claro que esos mamarrachos 
no podrán contar nunca con nosotras".

Del libro Las soñadoras






“No merece la pena arriesgar la vida en un montón de metal, 
vidrio y plástico sobre ruedas”.

Del libro Las soñadoras.





Si ellas eran unas golfas revolucionarias, los mecanismos de vigilancia y control policiales estaban más que justificados por una Opinión Pública deseosa de personificar el mal y el crimen. Porque estigmatizar a los subversivos era el deporte favorito de cualquier Estado”.

Del libro Las soñadoras.